CCA

Un legado sin herederos

21 Octubre 2013

belucaMuchos establecimientos señeros han cerrado sus puertas en los últimos años por la jubilación de sus titulares La falta de actividad económica en el centro urbano es la causa principal.

belucaNo hay una única razón para que el comercio del casco histórico esté atravesando una grave crisis que se agudiza con los años, sino un cúmulo de factores entre los cuales, en los últimos tiempos, predomina uno: la jubilación de los titulares de establecimientos señeros, algunos de los cuales tomaron el testigo de sus padres, y cuyos descendientes, sin embargo, han optado por no mantenerlos en marcha.


Desde finales de 2011 numerosos integrantes de una generación de comerciantes y hosteleros han ido echando el cierre, de forma escalonada, de manera que si echamos la vista atrás en estos dos últimos años son muchos ya los locales en los que no se ha producido un relevo generacional.


Cuando estos empresarios ahora jubilados tomaron el testigo de sus padres, la actividad comercial en el centro era pujante y en las familias se daba por hecho que los hijos se encargarían del negocio una vez faltara el titular. Varias décadas después la sociedad ha cambiado. Muchos de los hijos de esos empresarios han estudiado carreras, se han formado para poder dedicarse a negocios menos esclavos y en la mayoría de los casos, han buscado otras salidas profesionales. Aún así, los que siguieron la tradición familiar y se quedaron trabajando con sus padres, llegada la edad de la jubilación de estos han optado por no seguir adelante, en este caso muy condicionados también por las circunstancias económicas y los cambios de hábitos en el consumo, que en el caso de El Puerto han terminado por hacer del centro urbano un espacio más que arriesgado para la buena marcha de un proyecto comercial.


Es el caso de establecimientos tan señeros como El Formidable o la sastrería de Manolo Sánchez, que cerraron respectivamente en 2011 y 2012 porque los negocios habían dejado de ser rentables y los hijos que trabajaban en las tiendas optaron por no seguir explotándolas. Es el caso también de la zapatería Beluca, que echó el cierre en diciembre del pasado año después de 68 años de actividad.


Si hablamos de establecimientos de hostelería, sonados han sido los cierres de bares como El Rempujo, el pasado mes de enero, después de una trayectoria de 55 años, o más recientemente de El Cafetín y el Bar Pijota. En el caso de El Cafetín, al jubilarse su propietaria y no estar interesados sus hijos en seguir con el negocio, fueron los trabajadores los que se plantearon seguir con la actividad, pero el elevado precio que se pedía por el traslado les impidió seguir con el negocio. Y es que ese es otro de los problemas con los que se encuentran los emprendedores a la hora de retomar el testigo de una marca ya consolidada, los elevados precios que piden los propietarios de los locales, que en algunos casos hacen inviable cualquier proyecto de negocio.


En este sentido, desde el Centro Comercial Abierto (CCA) señalan que si bien es cierto que hay propietarios que siguen teniendo miras muy altas para alquilar sus locales, los precios en los últimos meses están bajando y de hecho en los últimos meses se están produciendo algunas nuevas aperturas de negocios en calles céntricas de la ciudad.


Desde el CCA ya han planteado al Ayuntamiento algunas propuestas que en su opinión podrían ayudar a dinamizar el centro, como acortar los plazos para la gestión de las licencias de obras y de apertura, la gestión de periodos de carencia en el pago de alquileres a los propietarios de locales, o incluso la reducción de tasas e impuestos a los nuevos negocios, teniendo en cuenta que a mayor actividad empresarial, más ingresos a la larga se generarán también para el Ayuntamiento.


Otras propuestas lanzadas han sido, por ejemplo, la creación de un vivero comercial en el centro urbano o la atracción de inversores por parte de la Concejalía de Comercio. En este sentido, desde el Ayuntamiento se ha puesto en marcha una campaña cuyo objetivo es precisamente el de buscar empresarios interesados en abrir un negocio en la ciudad, ofreciéndoles como intermediarios el local que más ventajas le pueda ofrecer a cada proyecto.



Fuente: Diario de Cádiz